¿Por qué sigues diciendo que no tienes tiempo para lo que quieres construir?

Tal vez tienes un trabajo de tiempo completo, y sientes que el empleo se lleva la mayor parte de tu día.

O tal vez tienes total libertad para decidir qué hacer con tu tiempo, y aun así, llega la noche y sientes que no tuviste el tiempo suficiente.

Te esfuerzas de más.
Alargas tus horarios de trabajo.
Pero no terminas avanzando, porque nada de eso es lo que realmente te permite dar los pasos que te hacen avanzar.

Ven, te lo cuento con el caso de Jush.

Pero antes de contarte su historia, quiero que leas esto tal como ella me lo escribió un domingo cualquiera:

"Domingo, 5am para moverme, la persona que dormía hasta las 11am. Se despierta a escribir, leer un versículo de la biblia y a disfrutar el amanecer."

Esa frase, así de simple, es casi todo lo que necesitas saber de lo que pasó con Jush en THE BIG GAME. Pero vamos a la historia completa:

Cuando conocí a Jush

Jush llegó a mí muy “enfocada”, o al menos eso creía ella.

Tenía varios frentes abiertos al mismo tiempo. Pasemos con la lista Maricarmen:

  • era niñera de sus sobrinos,

  • llevaba junto a su pareja un emprendimiento de tequeños,

  • diseñaba para una marca en Colombia,

  • y en algún rincón de su semana intentaba sostener su propio proyecto, "Crea desde lo real."

Como ves, su problemita no era que le faltaran ganas.

El problema era su relación con el tiempo.

Ah, y con ella misma.

Jush creía que si no estaba siendo productiva, no era suficiente (no sabía la diferencia entre estar ocupada y ser productiva).

Para ella, descansar era perder tiempo. Y tener una rutina (la misma rutina que tanto necesitaba) la sentía como una cárcel, como perder su libertad.

En ese momento no tenía el dinero para invertir en el programa. Pero en vez de esperar "el momento perfecto," se postuló a la beca. Como ella misma escribió:

"Postularme en THE BIG GAME fue, para mí, decirme a mí misma: sí, mi tiempo y mi crecimiento valen. El tiempo no regresa, quiero estar consciente y presente."

El Terreno

Hay una frase que repito mucho en las mentorías (y en la vida): no puedes cambiar nada que no se haya hecho consciente antes. Con Jush, empezamos exactamente ahí.

Se despertaba tarde porque decía que su energía creativa era nocturna, casi de madrugada.

Se saltaba desayunos. Agarraba el teléfono apenas abría los ojos y ahí se le iban las horas.

En una de las primeras sesiones en vivo me lo explicó así: se acostaba a las 2 o 3 de la mañana porque era cuando sentía que todo estaba en silencio y podía diseñar y escribir sin que nadie la interrumpiera.

Yo le respondí algo que le repito a todas: cada persona funciona distinto, no hay una hora correcta para ser productiva, pero también que probablemente, a medida que fuera organizando su tiempo, eso mismo iría cambiando solo, sin que se lo propusiera a la fuerza. Y así fue.

Después vino el hallazgo que de verdad le movió el piso. Haciendo su registro de tareas, se dio cuenta de algo que compartió en una de nuestras sesiones de Consultoría:

"Me di cuenta, haciendo mi registro de tareas, de que a mi proyecto Crea desde lo real le había dedicado dos horas, cuando mucho, a la semana. Y a mi emprendimiento de tequeños le dedicaba tres horas al día. Le estaba dando mucho más a todo lo demás que al proyecto que yo realmente quería sostener."

Ese es el tipo de dato que uno cree que ya sabe, hasta que lo ve escrito.

Lloró cuando lo vio reflejado, porque no se lo dije yo, ella misma lo evidenció.

“A mí se me estaba yendo la vida en en esto y fue un choque bastante porque cuando yo vi todo eso yo dije como que? qué me puse a llorar literal fue como no puede ser que están me están pasando todas estas cosas y yo no estaba siendo consciente a que le estaba dedicando tiempo”

De ahí salieron sus primeros hallazgos:

  • que necesitaba tener claro para qué quería su tiempo, no solo qué hacer con él.

  • Uno de sus primeros no negociables fue simple, pero para ella profundamente importante: hacer espacio para hablar con sus papás, que están en Venezuela.

  • Y en esa misma etapa le asignamos a su accountability partner — Ro — sin saber todavía que esa alianza iba a sostener buena parte de lo que vino después.

La Siembra

Con el terreno mapeado, pasamos a construir el sistema. Y acá Jush hizo algo que me encantó: en vez de forzarse a un calendario genérico, tradujo cada bloque a su propio lenguaje y le puso metas concretas a cada hora, no solo un nombre. Como ella lo explicó:

"Almuerzo" le generaba resistencia, nunca había tenido el hábito de comer a horas fijas. Así que lo cambió por "recarga de energía."

El traslado en tren hasta la casa de su sobrina, que le tomaba hora y media, se convirtió en "momento de lectura."

No cambió lo que tenía que hacer, cambió cómo se lo decía a sí misma, hasta que dejó de sentirlo como una obligación.

Dejó también el hábito de hacer siempre dos cosas a la vez, convencida de que así "aprovechaba más" el tiempo, y descubrió que en realidad la dispersaba.

Y fue en esta etapa donde su siembra diaria (ese ratito breve de revisión y planificación de cada día) empezó, casi sin que ella lo planeara, a incluir también un momento de gratitud. Una semillita más, entre tantas otras que estaba sembrando.

Fue también acá donde su alianza con Ro se volvió parte de su vida: empezaron a conectarse por videollamada cada jueves, a compartir herramientas, avances y desafíos.

La Cosecha

Jush dejó trabajos que la agotaban para sostener con foco real su proyecto.

La dedicación pasó de dos horas dispersas a la semana a tener, finalmente, tiempo protegido en su calendario.

No todo fue fácil. En la última semana del programa, mientras su sobrino atravesaba un accidente del que ella se hizo cargo, Jush no soltó nada de lo que había construido. Siguió con su videollamada de los jueves con Ro. Siguió saliendo, viviendo, avanzando en lo suyo. Como ella misma lo dijo en esa sesión: seguía "accionando consciente y no en automático," preguntándose todo el tiempo si lo que hacía la acercaba o la alejaba de su propósito.

Meses después, ya con THE BIG GAME terminado, la invitaron a un podcast a hablar de su transformación. Y lo primero que hizo fue escribirme:

"Ayer me invitaron a un podcast para hablar de productividad, y quiero decirte que eso pasó gracias a ti, que me hiciste ser consciente de mi tiempo, de que la rutina no me hace esclava y de todo eso que aprendí. Obviamente mencioné el programa y a ti."

Pero lo que más me conmovió fue lo que vino después. Jush empezó a construir su propio proyecto de acompañamiento, "Punto de partida" — un espacio para personas desordenadas, bloqueadas o desconectadas de sí mismas. Y antes de lanzarlo, me escribió a pedirme permiso:

"Para mí es muy importante aclarar que esto no reemplaza THE BIG GAME ni busca profundizar en lo que el programa hace tan bien. Al contrario: mi intención es que Punto de partida funcione como un primer ancla, y direccionar explícitamente a tu programa a quienes quieran ir más profundo."

No conozco mejor prueba de que alguien integró algo de verdad, que verla convertirlo en un servicio para otros — con la humildad de seguir señalando de dónde vino.

Mayordomía

Te voy a ser honesta: a mí no me interesa darte el mejor calendario del mundo. Puedo ayudarte a planearlo por bloques, por trimestres…y aun así no lo vas a sostener, si sigues tratando de controlarlo todo con tus propias fuerzas.

Yo hablo mucho de esto: no tenemos el control absoluto de nuestro tiempo. Podemos planificar la semana con toda la intención del mundo, y Dios puede llegar y cambiarnos los planes en cualquier momento. Hay que hacer las paces con eso, porque Él es quien nos sostiene, no solo nuestras propias fuerzas.

Eso es mayordomía: entender que administras, no que eres dueña. Y es la columna vertebral de todo lo demás que construyes aquí —sin ella, ni el mejor sistema se sostiene.

Eso fue lo que vivió Jush. A lo largo de su transformación no solo ordenó su calendario, se acercó a Dios. Y esa fue la semilla que permitió que todo lo demás floreciera: lo que construía ya no eran solo tareas, sino lo que en su tiempo con Dios sentía que venía de Él.

Lo de Dios no fue lo primero que noté en ella. Fue lo último, una consecuencia, no un punto de partida. Fue creciendo, semana tras semana, hasta que hasta su cosmetóloga se lo dijo un día: “Jush, antes no mencionabas a Dios."

Si le preguntas a Jush cómo definiría en una frase todo lo que vivió, te va a decir esto:

"Aprendí que la productividad no es hacer más, sino vivir con intención y cuidar de mí mientras creo, siendo consciente de lo que quiero alcanzar."

Esa mujer que sentía que descansar era perder el tiempo, hoy se despierta a las 5am un domingo, no porque tenga que hacerlo, sino porque quiere disfrutar el amanecer.

Si esto logró Jush en 6 semanas dentro de THE BIG GAME,

¿qué tanto podrías lograr tu en 4 meses dentro de THE GARDEN, El Mastermind?